domingo, 22 de septiembre de 2013

Campuseros piden apoyo económico

22/09/13

Fuente: Hoy.  http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/campuseros-piden-apoyo-economico-591316.html

Se presentan cabinas virtuales de videojuegos, cascos virtuales, guantes para discapacitados...

Los creadores de los proyectos están en la búsqueda de patrocinadores. Su objetivo es introducir sus productos en el mercado.

La tecnología no es el único tema que se desarrolla en la tercera edición del Campus Party Quito 2013.

Los proyectos, que buscan un lugar en el mercado, ocupan un lugar dentro de la cita tecnológica, que empezó el pasado miércoles y que terminará hoy.

Productos para las personas que no pueden leer ni escribir, cabinas virtuales de videojuegos, simuladores de brazos humanos y cascos virtuales, son algunas de las iniciativas que los campuseros promocionan.

Sin embargo, todos sus creadores coinciden en una cosa: no hay el apoyo financiero público o privado para poder introducir las iniciativas y masificarlas.

Los proyectos han sido desarrollados entre dos y cinco años con presupuestos que van desde los $2 000 hasta los $5 000.

Inti Condo, creador del Quichua Game, dice que invirtió alrededor de dos años en crear una cabina en la que se puede acceder a videojuegos en tiempo real.

Él señala que su objetivo fue asociar la cosmovisión andina con la tecnología. Los materiales que utilizó para su proyecto son reciclados. El sonido que producen los videojuegos no sale de la cabina, con lo cual también se evita la contaminación.

Para brindar la sensación de un juego real, introdujo un motor de un caballo de fuerza que se activa cuando hay un choque, disparo o movimiento en el juego.

Su objetivo es que su proyecto llegue a los centros lúdicos que hay, por ejemplo, en los centros comerciales. "Cuando nació la idea se quiso demostrar que en Ecuador se pueden hacer productos sustentables de la mano de la tecnología".

Condo se encuentra en la búsqueda de patrocinios que permitan socializar el proyecto, que costó $5 000.

Según sus cálculos, si una empresa o el Gobierno decide invertir en su proyecto, el costo del Quichua Game no sería de más de $1 000. La razón es que se pueden adquirir los insumos al por mayor.

Él espera que haya estímulos para que los investigadores desarrollen productos de mejor calidad. (JMM)

Una aplicación traduce las señas en voz

Un guante que traduce el lenguaje de señas a voz es el producto de Lenin Encalada. Su inversión ha sido de $4 500.

El dispositivo está diseñado para que las personas que no pueden escuchar se comuniquen con quienes tienen esta facultad.

El guante se vincula a una aplicación en los celulares o tabletas para reproducir en forma sonora los movimientos.

La idea se desarrolló durante dos años y medio como un proyecto de tesis en la universidad Técnica del Norte de Ibarra.

Actualmente reproduce el abecedario. Sin embargo, en la primera de tres fases, se logró que la aplicación reconozca las tres primeras letras. En la segunda ingresaron las otras 24 letras.

Él espera que en los próximos cuatro meses el guante no solo reproduzca palabras sino expresiones corporales.

Al momento se trabaja en que el software sea compatible con 10 expresiones. Se espera que a principios del próximo año el guante esté en el mercado.

El precio que tendrá oscila entre los $300 y $350.

El mayor problema que ha visto para acelerar la finalización del proyecto es la falta de apoyo económico. Ha buscado auspiciantes desde principios de este año pero no ha obtenido respuesta ni del Gobierno ni de la empresa privada.

Él cree que al ser un producto con razón social debería tener mayor acogida.

Un casco para mejorar la visibilidad

Marcelo Ayala quiere que su producto sea utilizado por la Policía, los Bomberos o las personas con poca capacidad visual.

Se trata de un casco robótico inteligente que funciona con el sistema operativo Android, dos cámaras de ocho mega píxeles y un sistema de audio envolvente.

Además tiene cuatro sensores con los que se puede mejorar la capacidad visual de las personas. Las cámaras pueden ser reemplazadas por otras de mayor calidad, como por ejemplo de 42 megapíxeles y aumentar la precisión al observar.

Otra función que tiene el casco es el proceso de información a través de órdenes. Una persona emite una palabra y el sistema busca información e imágenes en la Internet.

Su creador dice que se tardó cerca de nueve meses, con una inversión de $2 000.

Su principal objetivo es que sea utilizado por las personas de escasos recursos económicos, Por esta razón su software no ha sido patentado y es de utilización libre, sin licencia.

El próximo domingo, último día del Campus Party, regalará un ejemplar para que un campusero mejore su aplicación. También espera que se pueda ampliar el área de operatividad para que pueda ser utilizado en otras actividades.

El precio que tendría el producto no superaría los $1 000, tomando en cuenta la gratuidad del software.

Una muñeca que ayuda a los niños autistas

Con el objetivo de ayudar a los niños autistas, Paola Flor creó una muñeca que enseña los números, letras, figuras geométricas y colores.

El producto nació cuando conocieron los problemas de los niños que tienen este síndrome en un congreso en la Universidad Politécnica Salesiana de Quito.

Al no encontrar una opción a la enseñanza tradicional, concretaron la iniciativa.

Durante un mes y medio desarrolló el software y el hardware con $300 de presupuesto. La muñeca está elaborada con productos reciclados.

Ella sostiene que el proyecto no está terminado. La decisión de los organizadores del Campus Party le obligó a presentar el producto en estos días.

Sus objetivos son dos. A finales de este año, el producto tendrá más funcionalidades, como la enseñanza de las operaciones matemáticas. El otro es la eliminación del tutor que necesitan los niños autistas.

Sus cálculos indican que el costo de la muñeca será de $400.

Ella está en la búsqueda de contactos empresariales y gubernamentales que le ayuden a industrializar su producto.

También espera que las entidades públicas de salud tengan apertura para utilizar el producto. Sin embargo dice que puede haber mejoras que sean realizadas por especialistas en educación y salud. Para ella, lo principal es que sea un producto que responda a las necesidades de los niños.

Un brazo artificial hecho con sensores y software

Alrededor de $500 es la inversión de Christian Ramírez en el prototipo de una prótesis de brazo.

Durante un año desarrolló la iniciativa que se presentó ayer en la cita tecnológica.

La inversión tuvo dos fuentes: el 70% fue autofinanciamiento y el 30% restante de la empresa electrónica Kradac.

El precio que calcula tendrá en el mercado es de $2 000.

La falta de una institución oficial o privada que se dedique a esta actividad fue el motivo que tuvo para desarrollar la idea.

Él considera que no hay un interés para impulsar esta industria. Considera que si una empresa decide invertir en la fabricación de prótesis tendrá bueno réditos económicos.

Hasta ahora ha logrado que el brazo desarrolle movimientos similares a los que hace una persona. A través de sensores, un software y cables, une el brazo a la prótesis. El siguiente paso es hacer un movimiento que es imitado por el producto.

Ramírez cree que su idea puede mejorar con mayor inversión.

Durante los últimos meses ha buscado financiamiento para crear nuevas prótesis de otras extremidades corporales.

Lo que ha conseguido es compromisos verbales de algunas empresas, que prefirió no nombrarlas. Sin embargo cree que hasta que no se concrete ese apoyo no habrá avances en su proyecto o en la fabricación de nuevos productos.

Tipo de nota:  Nacional - Económica.

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